Todo gran manjar comienza con una leche excepcional. En nuestra planta de Pallatanga, Chimborazo, utilizamos únicamente leche fresca de la más alta calidad, proveniente de ganado Brown Swiss, Yérsey y Holstein de fincas locales. Esta es la base de nuestra cremosidad y sabor inigualable.
El manjar es envasado en diferentes presentaciones que van desde sachets de 10g hasta baldes de 20kg. Cada empaque es sellado en condiciones higiénicas y lleva código de lote, fecha de elaboración y caducidad para trazabilidad total.
Durante horas, la leche se cocina lentamente en calderos hasta lograr la textura y dulzura característica.
Este método permite que el manjar conserve el sabor casero, mientras se adapta a las necesidades de cada cliente: Tradicional (más cremoso), Blanco (más concentrado) y Heladero (más viscoso para mezclas congeladas).
Gracias a una red logística eficiente y a la cadena de frío, llegamos a tiendas, panaderías, heladerías y supermercados en todo el Ecuador. Esto nos permite mantener la frescura y calidad del producto hasta el consumidor final.